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Dirección de obra en Vilaboa o “como subirse a un tren en marcha”

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Fotograma de “Strangers on a train” de Alfred Hitchcok

Hace un año nos llegó el siguiente encargo profesional, un cliente había comprado una finca y había encargado un proyecto de arquitectura pero quería a otro equipo para que le dirigiese la obra y le hiciese los cambios oportunos en el diseño. Nosotros fuimos los elegidos y procuramos poner al servicio del trabajo todo nuestro conocimiento. Así estaban las obras a la semana de recibir el encargo.

Las direcciones de obra son las etapas donde se materializa lo dibujado en los planos y donde se coteja la realidad con lo pensado. Durante este proceso siempre se cambian cosas, se rehacen los detalles constructivos, se deciden materiales, se aportan nuevos planos para definir aquello que había “quedado en el aire”.

El caso es que en esta obra intentamos respetar al máximo las ideas originales y trabajamos para realzar las virtudes que su proyecto presentaba: el minimalismo del volumen y de los acabados, la implantación en la parcela y el disfrute de las vistas privilegiadas.

Fotografía desde el acceso

A la finca se accede desde la cota superior donde se dispone el garaje y el hall. Hacia el mar se saca un volumen que “vuela”, es el dormitorio principal. En la planta baja y orientados hacia las vistas se ubican el salón y los dos dormitorios restantes.

En los interiores seguimos el mismo estilo moderno y funcional. La cocina desarrolla la idea de tener una meseta central de trabajo al rededor de la cual poder juntarse a disfrutar del proceso de elaboración de los alimentos.

Ni que decir tiene que las vistas había que aprovecharlas así que el salón y el dormitorio principal tienen grandes ventanales abiertos a la ría y a la isla de San Simón

También hubimos de diseñar los muros de cierre de la finca. La normativa prohibía cierres ciegos de más de un metro así que optamos por viguetas prefabricadas de hormigón separadas entre sí la distancia suficiente como para dotar de la suficiente privacidad sin impedir totalmente las vistas.

Por último queremos agradecer a Pablo, el propietario, su implicación en todo el proceso de diseño y toma de decisiones, durante esta obra nuestro estudio contó con un socio más.